Galería de
 Wiphalas
[Francais]
[English]
Membrete Consejo Andino de Naciones Originarias
Sublevación en Bolivia
bajar triptico
del CANO

Columnistas

Bolivia: la sublevación de los pobres más pobres del subcontinente

Por Marcelo Saavedra      

24/10/2003- Una semana especialmente dramática acaba de concluir en Bolivia. El país gobernado por el millonario minero Sánchez de Lozada (que logró su fortuna en las minas de Oruro y Potosí) se desplomó súbitamente en menos de diez días. Sin embargo, esta conmoción social viene de lejos en el tiempo.

Todo parecía mostrar que la insurrección de los pobres iba a ser una vez más una masacre, más que una confrontación. Pero esta fue la sublevación civil más grande del sur de América: 120 mil campesinos, obreros y mineros marcharon desde sus comunidades y distritos sobre la capital administrativa del país, La Paz. El epicentro de la revuelta se localizó en la ciudad más pobre del país más pobre de América del Sur: la ciudad de El Alto. En esta ciudad las barricadas, las piedras y los palos hicieron frente y derrotaron a la metralla, a los francotiradores en helicópteros, a las tanquetas y a la presión internacional, orquestada por los EEUU. Luego, la insurrección permeó la ciudad capital de La Paz, donde prosiguieron las confrontaciones de la metralla y el coraje del pueblo.

La renuncia del exmandatario y la recuperación del gas para los bolivianos sólo fueron el detonante. Por ya varios años se fue acumulando mucha rabia contra el modelo neoliberal, contra la enajenación de los recursos naturales, contra el feudalismo y el clientelismo político, contra la corrupción y la impunidad, contra el sometimiento a los intereses de multinacionales y del imperialismo estadounidense.

Cuando los políticos corruptos locales confluyen con los intereses multinacionales e imperiales, la pérdida de estos recursos es inevitable y la metralla y la sangre son la norma en este orden injusto de las sociedades periféricas.

El neoliberalismo instaurado a la fuerza en Bolivia en 1985, con la promulgación del DS 21060 y luego complementado y ‘mejorado’ con otras disposiciones legales (entre ellas la ley Tributaria, los Fondos de Pensiones, la ley de Hidrocarburos), producto del juego político parlamentario, dominado por tres partidos políticos de derecha (MNR, ADN, y MIR) y otros más pequeños (NFR y UCS), está siendo sepultado por el coraje, la determinación y la sangre de los pobres más pobres del subcontinente. Gonzalo Sánchez de Lozada representaba los intereses de las multinacionales, de los grandes capitalistas, banqueros y terratenientes bolivianos, y del imperialismo estadounidense.

Las organizaciones más importantes que articularon al pueblo boliviano fueron la COB (Central Obrera Boliviana), la CSUTCB (Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesino de Bolivia ) y el MAS (Movimiento Al Socialismo), además de otras organizaciones menores.

Sin embargo, persiste la certeza de que se ha derribado a fuerza de palos, pedradas y sangre al nefasto gobernante y se ha dado el primer paso para una sociedad más justa y menos excluyente. Pero aún no se ha logrado nada en relación al gas, al petróleo, al agua, a la tierra y al territorio, la coca y otras demandas de los pobres para destruir el sistema que los ha empobrecido hasta lo indecible. Los dirigentes máximos de estas organizaciones están vigilantes y han ganado legitimidad en las calles y carreteras del país. Veamos quiénes son estos nuevos protagonistas en el país que se niega a ser despojado.

Los nuevas figuras políticas que surgen claramente a partir de la debacle del gobierno neoliberal son: Jaime Solares Q., Evo Morales H, Felipe Quispe y el ya investido presidente Carlos Mesa G. Estos hombres serán los actores del drama que empieza a desarrollarse en el corazón de América.

Jaime Solares Q.

Militante trotskista, Jaime Solares fue un activo sindicalista minero, durante la década de los 80s y 90s. Llego a la Secretaría Ejecutiva en agosto del 2003 y en su discurso inaugural pidió a sus bases “que si fallo que me saquen a patadas.” Es uno de los dirigentes más radicales que tuvo la COB y milita en el Partido Obrero Revolucionario Unificado (4ta Internacional).

Le tocó dirigir una COB desgastada y confrontada con el sector campesino. Pidió constantemente, especialmente en el XIII Congreso de la COB, la unidad de los sectores enfrentados al neoliberalismo. Quiso acercar a Felipe Quispe, Román Loayza (otro dirigente campesino) y a Evo Morales: “El compañero Felipe Quispe Huanca que está acá a mi lado y el compañero Evo Morales con Román Loayza deben buscar el modo más inteligente, el mecanismo más propicio para que haya unidad en el sector campesino.”

También se fijó como eje de acción la despenalización de las protestas sociales (ley de Seguridad Ciudadana, aprobada por el ‘rodillo’ parlamentario de Gonzalo Sánchez de Lozada).

Desde el comienzo de la actual crisis Solares, como ejecutivo de la COB, convocó: “…a los trabajadores bolivianos a huelga general indefinida y bloqueo de caminos, a partir de las cero horas del lunes 29 de septiembre.” Como medida complementaria a estas movilizaciones pidió la renuncia de Sánchez de Lozada.

Luego de la asunción de Mesa a la presidencia, como medida cautelar, Jaime Solares decidió no respaldarlo pues considera que la renuncia de Sánchez de Lozada es solamente el cambio de una persona y no del modelo económico. Más aún, mientras Mesa asumía el mando de la nación, Solares le daba 24 horas para atender las demandas sociales: “Estaremos alertas, Mesa puede ser bien intencionado, pero no olvidamos que gobernó hasta fechas recientes junto al Gringo. Sin embargo, el sábado 18 de octubre, en visita a Palacio de Gobierno, Solares reiteró al presidente Mesa su respaldo vigilante en esta etapa de grandes riesgos y de grandes posibilidades.

En el Cabildo Abierto que se dio como resultado de la insurrección popular, anunció que el nuevo presidente “no (debe) exportar gas ni por Chile ni por Perú, (debe) industrializarlo en Bolivia y recuperar el gas y el petróleo para los bolivianos”. Este Cabildo decidió arrebatar de manos transnacionales las riquezas nacionales. Asimismo, pone en manos de la nueva gestión gubernamental las siguientes demandas: “(1) La revisión en el Congreso de todos los contratos de capitalización, de riesgo compartido y arrendamiento de los yacimientos petrolíferos, mineros y empresas estatales, haciendo respetar la CPE…(2) la anulación de la ley INRA que mercantiliza la tierra. La redistribución de la Tierra. Y el respeto a la propiedad comunitaria de origen…(3) la restitución de los derechos sociales de los trabajadores bolivianos. Y la anulación inmediata de la libre contratación. (4) la reactivación del aparato productivo nacional, rechazando el libre comercio, como el que establece el ALCA, (6) un juicio de genocidio a la población boliviana que se alzó en defensa de los recursos naturales de la democracia, y (g) la anulación de la Ley de Seguridad Ciudadana.

Pese a que la dirigencia de Solares fuera cuestionada repetidas veces no solamente por funcionarios de gobierno, sino también por ciertos sectores sindicales, el 20 de octubre del 2003, el gobierno lo reconoció como interlocutor válido de los trabajadores bolivianos, por haber legitimado su condición de líder sindical nacional en las calles junto a la lucha de los trabajadores, como aseguró el flamante Ministro de Trabajo, Luis Fernández Fagalde.

Felipe Quispe H.

Nació en la provincia de Omasuyos, departamento de La Paz, hace 62 años. Las condiciones de miseria empujaron a su familia hacia el pueblo de Santiago de Huata, donde cursó hasta el 6to básico. De adolescente, hizo el servicio militar obligatorio en el Grupo Aéreo de Cochabamba y salió con el grado de cabo. Luego se convirtió en trabajador agrario junto a su familia en la comunidad de Ajllata, donde seguramente conoció con el gran pensador indigenista Fausto Reinaga.

Durante el sangriento golpe de estado del dictador Hugo Bánzer, en 1971, ocupaba la Secretaría General del sindicato de su comunidad. Escapó a Santa Cruz y se enroló como trabajador agrícola, conociendo así la explotación que también sufren los campesinos en el departamento oriental. Concluida la dictadura, en 1978, volvió a La Paz y se involucró con el MITKA (Movimiento Indígena Tupaj Katari), del cual fue su Secretario Permanente hasta 1980. La dictadura de García Meza, en 1980, lo obligó al exilio: estuvo en el Perú, en México, en Guatemala y en El Salvador. A su vuelta al país fue elegido como dirigente de la Federación Sindical de Trabajadores Campesinos de La Paz, donde fundo el movimiento “Ayllus Rojos”, En 1988 esta organización presentó ante el Congreso campesino de Potosí la tesis de la lucha armada como única salida para impedir el etnocidio que se ejecutaba desde hace 5 siglos. También presenta esta tesis ante la COB, pero es rechazada. Poco a poco, abandona la ideología marxista ortodoxa y retoma el indigenismo. En ese tiempo, y como preludio a la siguiente fase de su accionar político, asegura: “Descubrí que el movimiento indígena no puede hacerse al margen de la organización sindical, es la organización la que da base social al movimiento”.

Es entonces cuando funda y lideriza la principal fuerza guerrillera desde la experiencia guerrillera del Che Guevara: el Ejército Guerrillero Tupaj Katari (EGTK). Felipe Quispe, el “Mallku” (condor –la máxima autoridad comunal aymara), purgó 5 años de cárcel su actividad guerrillera. Sufrió vejaciones y torturas. En ese tiempo pudo obtener el bachillerato e iniciar estudios de Historia en la UMSA (centro superior estatal). Su postura continúa siendo radical y sin excluir el uso de armas. A finales del 97, comunarios de la provincia de Omasuyos se instalaron frente al penal de San Pedro, recinto donde estaba recluido Felipe Quispe y se movilizaron hasta lograr su libertad. Inmediatamente se convirtió en Secretario Ejecutivo de la CSUTCB. Su dirigencia significó una reorientación de los propósitos de esta central sindical y en confrontación directa con los intereses de las clases dominantes. En 2001 fundó el brazo político de la nación aymara: el Movimiento Indio Pachakuti (MIP), en base a la organización los Ayllus Rojos, que se declaraban marxista-leninistas. Quispe, al fundar el MIP, también se posicionó críticamente en relación a la izquierda tradicional, acentuando el indigenismo proyectando la sombra de Fausto Reinaga.

Al año de ser liberado (1998) fue elegido Secretario Ejecutivo de la CSUTCB y dirigente máximo del Movimiento Indígena Pachakuti (MIP), principal portavoz de la nación aymara y con 4 representantes parlamentarios.

En el 2000, el gobierno del exdictador Bánzer, masacra a campesinos en Parotani, Colomi y Huarina. El espíritu combativo aymara ya estaba despierto y las ciudades quedaron sin víveres y cercadas. El Mallku comenzó a hablar de igual a igual a los gobernantes, todos ellos pertenecientes a las élites blancas que han manejado el país desde su fundación. Pidió hablar con Bánzer de “presidente a presidente”, pues el primero es el presidente de los blancos y él, el Mallku, de la nación aymara.

“Tiene que ser un movimiento esencialmente de los pobres,” asegura. Y para reconocer que su lucha confluye con la de otros los trabajadores bolivianos, dice: “Nosotros tenemos nuestra bandera de siete colores, la whipala, y la bandera roja podría estar al lado porque somos hermanos; somos gente que ha venido de las comunidades y se ha convertido en obrera, pero cuando los botan de las fábricas o de las minas, ellos regresan a las comunidades”.

De esta época, la frase que lo hizo célebre y legitimó su lucha fue la que tuvo como respuesta a una agresiva periodista que le encaraba el uso de la violencia. “Por qué tanta violencia”, pregunto la corresponsal. El Mallku fijó sus ojos vivos y austeros sobre la periodista y le respondió: “Para que me hija no sea tu empleada”.

El Mallku anunció, luego de la asunción de Mesa al gobierno, la continuación de los bloqueos y “si es posible, bloqueo armado para parar a los oportunistas que quieren aprovecharse de la lucha que nosotros iniciamos el 2 de septiembre y que terminó con el gobierno.”

Con el Mallku se posibilita la creación de los dos brazos que tiene el movimiento campesino. El brazo legal es el MIP y que actúa en al parlamento y el brazo “movilizador” que actúa en los caminos y que es la “Bolivia clandestina”.

“El proyecto del MIP fue pensado desde la visión indígena, de nación, de lucha de naciones. Para nosotros la lucha de clases no es único motor de la historia, sino también la lucha de naciones.”

Felipe Quispe tiene escritos tres libros: “Indios en escena,” “Tupak Katari vive y vuelve” y “Mi captura”. 

Evo Morales A.

Como el Mallku, tampoco pudo terminar la secundaria. Durante su infancia y por la condición de pobreza que caracteriza a los aymaras, tuvo que comer cáscaras de naranja que arrojaban los pasajeros de autobús interdepartamental. Nació en el sur de Carangas, en el ayllu Sullka, en departamento de Oruro y pronto cumplirá 44 años. De los siete hermanos que tuvo, sólo le quedan tres. La mortalidad infantil es extremadamente alta en el altiplano boliviano.

Su actividad organizativa comienza cuando a sus 16 años es nombrado Director Técnico de la selección de fútbol de su cantón. Luego de cumplido el Servicio Militar Obligatorio, su familia se traslada al Chaparé, zona tropical, con la esperanza de mejorar sus vidas. Lo que lo empuja a involucrarse por la lucha de los suyos es haber sido testigo de una acción ‘erradicadora’ de las unidades especiales del Ejército (UMOPAR) cuando queman vivo a uno de los cocaleros perteneciente al Sindicato de Sendavaya, en el Chipiriri. Dice: “eso me llegó hasta el hueso, de ahí nos organizamos un grupo llamado Centro Juvenil y decidimos apoyar en todo al Sindicato”. En 1981 es nombrado Secretario de Deportes del Sindicato para luego convertirse en dirigente del mismo. Al poco tiempo ya es dirigente de la Central de Sindicatos y en 1988 ya es de la Federación del Trópico, función que continúa ejerciendo hasta este momento.

Hace 7 años funda el MAS, un movimiento joven pero con amplia base social. Carece de estructura partidaria y más bien hace uso de las estructuras existentes del movimiento sindical campesino y obrero. La consulta con las bases es una constante. Las decisiones se toman en ampliados de las bases y la democracia sindical es un principio puesto en práctica permanentemente.

En las elecciones del 2002, como candidato a la presidencia por el MAS llegó al segundo puesto y estuvo muy cerca de acceder a la presidencia de la república. Sin embargo, los partidos de derecha cerraron filas en el Congreso y la elección colegiada designó a Sánchez de Lozada como presidente de los bolivianos. Pese a ser el candidato uninominal que obtuvo la mayor votación porcentual en la historia de Bolivia (70.8%), a los pocos meses, la embajada de los EU, mediante su representación parlamentaria (mediada por los partidos de la ‘megacoalición’) lograron el desafuero de Evo Morales. Esta maniobra solamente hizo crecer su prestigio ante el pueblo boliviano. Además, con su victoria electoral, sorprendente e irreverente, divide la opinión de los que defienden el sueño neoliberal y los que buscan su total destrucción. Por lo visto, estos últimos son la gran mayoría del país.

Al igual que con el movimiento indigenista, el MAS es básicamente un movimiento sindical. Filemón Escóbar, ideólogo del MAS, dice que el segundo puesto de su partido en las elecciones del 2002 es un triunfo del sindicalismo más que del partido.

“Esta es una batalla larga contra el mercado y las transnacionales,” arguye Evo Morales, añadiendo que los gobiernos de cuidan los intereses del pueblo y del Estado boliviano sino que “… la mafia política no gobierna, sino (que) negocia el país”. Y así como el Mallku, combina la acción ‘legal’ parlamentaria con las acciones de la nación clandestina: “ahora vamos a hacer los bloqueos en el parlamento, pero si no tienen efecto, también vamos a combinar las acciones parlamentarias con las acciones de los movimientos sociales”.

Aunque respalda la nueva gestión gubernamental, y reconoce su rol de protagonista en el nuevo escenario político nacional, junto a otros sectores del pueblo boliviano, no desea co-gobernar y más bien permanecer vigilante ante el curso de los acontecimientos.

“…(H)emos visto que es posible construir un movimiento político alternativo a las políticas neoliberales, gracias a la conciencia del pueblo y a las organizaciones sociales del país”.

Carlos Mesa G.

Carlos Mesa (a la izquierda de Goni en la foto) es un intelectual de gran renombre en el país. Estudio en España y se graduó en Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés. Su primera incursión profesional fue en el cine: fundó la Cinemateca Boliviana y realizó una serie de producciones en este medio. Luego se dedicó al periodismo, incursionando en todos los medios: la radio, la prensa, y la televisión. En los últimos años se dedicó exclusivamente a este último y fue Director de varias estaciones televisivas. Es también fundador y dueño de Periodistas Asociados de Televisión, empresa con la cual hizo su fortuna (calculada en millón y medio de dólares). También es historiador y ha escrito diez libros. También publicó obras en otros dominios. Su último libro, de gran venta nacional, “Presidentes de Bolivia entre urnas y fusiles” fue presentado poco antes de la crisis actual ante el entonces presidente Sánchez de Lozada.

Acompañó a Sánchez de Lozada en la fórmula del MNR, como candidato independiente. Ganador por un pequeñísimo margen de votación ante el MAS de Evo Morales, se constituyó en Vicepresidente de la República, con el apoyo de otros partidos de derecha, ahora caídos en desgracia (el MIR, el NFR, la UCS).

La coyuntura actual lo lleva a ocupar el cargo presidencial, y ante la presión social declara: “habrá sanciones sin venganza, pero sin olvido y con justicia”. Es un presidente solitario, abrumado, y atrapado entre dos fuerzas imponentes: las multinacionales, el imperialismo estadounidense, la burguesía recalcitrante y algunos mandos militares y la descomunal fuerza de los pobres que han dicho ¡basta! y han comenzado a andar.

Hasta la Embajada de los EU le dio el visto bueno solamente a última hora y con muchas reservas. Más que todo ante la fuerza de los acontecimientos. Declaró el embajador estadounidense Greenle que le duele que Mesa sea “… tan débil, tan timorato, tan inexperto…”.

Conoce de la gran apuesta política que se juega. Decidió no tener ningún respaldo político y ante el “desafío gigantesco” asegura que corre el “riesgo del naufragio total”. Pero, por el momento, cuenta con respaldo institucional (COB, MAS y, relativamente, la CSTUCB) que le han concedido un “periodo de gracia” y de expectativa antes sus intenciones. Pero no olvidan que es un admirador y amigo personal del expresidente fugado a EU.

Conclusión

La huelga general, las masivas movilizaciones a nivel nacional, la actuación de organizaciones sociales de base, han planteado la cuestión del poder. Y también se ha visto que, pese a que hubo algunos ‘malentendidos’ en algunas organizaciones, al final todas acabaron pidiendo lo mismo y confluyendo en sus esfuerzos y movilizaciones. Se demostró que la unión del movimiento antineoliberal instaura un poder real, una democracia directa, una participación del pueblo boliviano en tratar de decidir su destino. Asimismo, una enseñanza de estas experiencias es el grado de organización logrado frente a las estructuras represivas y las amenazas veladas del imperialismo. El pueblo se organizo de cuadra en cuadra, de comunidad en comunidad y la respuesta a la matanza fue contundente.

Sin embargo, las fuerzas populares deben estar vigilantes, pues como dice Evo Morales: “(h)ay una historia en Bolivia que nos llama a estar alertas”. Como bien dice Eduardo Galeano: “La gente se  ha alzado porque se niega a aceptar que ocurra con el gas lo que ants ocurrió con la plata, el salitre, el estaño y todo lo demás.” Y como si fuera una maldición, la riqueza en el suelo boliviano, nos ha convertido en el pueblo más pobre del subcontinente. El imperio, en materia energética, no tolerará por mucho tiempo “los desvaríos” del pueblo boliviano. Y una intervención imperial no es algo impensable o improbable. De hecho, más de 100 residentes estadounidenses, conocedores de las maniobras militares de su país de origen, ya emitieron un comunicado en el que piden a su gobierno que “no intervengan en el conflicto interno de Bolivia… los bolivianos tienen el derecho a determinar su propio futuro político, libre de presiones o sanciones de Estados Unidos”.

Pero el pueblo boliviano ha recuperado su confianza, conoce su fuerza, está seguro de su coraje y consciente de sus intereses. Un poblador de la ciudad de El Alto, luego del acto en la FEJUVE (Federación de Juntas Vecinales, que estuvo en la primera línea de las protestas), advirtió: “duro ha estado. Pero se fue el ‘Goni’. Ahora que lo enjuicien... El (actual presidente Carlos) Mesa tiene que gobernar para nosotros (…) o no se qué haremos para que esto se cambie de una vez para siempre...

[Inicio] [Quiénes Somos] [Actividades] [Documentos] [Entrevistas] [Medio Ambiente] [Historia] [Herman@s de Abya Yala] [Galería] [Enlaces]

webmaster :  
Actualizado el: 10/11/2006
 
Nuestro
Territorio
 La historia de Nuestros Héroes Andinos

Leer también: “Integración Energética en Bolivia”