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En esta sección encontrarán documentos acerca del medio ambiente y la relación del Runa con la Naturaleza.
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Conexión a la Naturaleza
Por Marco A. Guzmán
El mundo indígena está intrínsicamente relacionado con la naturaleza, no solo a la madre tierra, sino también al cosmos y el mundo espiritual. Hé aquí la cosmovisión indígena o concepción de la interacción de estas fuerzas concebidas desde tiempos inmemoriales por nuestras naciones originarias. Una leyenda de la Nación Aymara cuenta que la Luna (Paxsi) y el Sol (Inti) se enamoraron y fecundaron la Tierra (Pacha), o sea que la madre tierra es hija o producto del amor de la Luna y el Sol De aquí también se deriban los nombres como Pachacamac y Pachamama. La tradición cuenta que estamos conectados íntimamente a la naturaleza: Alaxpacha, que es el espacio sideral o universo, donde se encuentran el sol, la luna, planetas, estrellas, asteroides, vía láctea, etc; Acapacha, el entorno que nos rodea como el aire, viento, lluvia, nieve, rayo, gravedad que nos une a la tierra; Taipipacha, que es el suelo donde moramos los seres humanos, plantas, bosques, desiertos, salares, lagos, ríos, mares, montañas, animales, aves, peces, insectos;.y Mankh’apacha, o sea todo lo que está dentro de la tierra, como el agua, fuego, petróleo, minerales, gas, recursos biológicos. En suma, es una cuadrilogía Tawantinsuyana.
El imperio del Tawantinsuyo ó de las cuatro direcciones, ó el imperio de los cuatro soles ( Tawa=cuatro Inti=Sol Suyo=lugar) con sede en la ciudad electromagnética incaica de K’osk’o o la forma españolizada Cuzco del actual país andino conocido como Perú, estuvo conformado por cuatro suyos o regiones: Chinchasuyo, Kuntisuyo, Antisuyo y Kollasuyo. En Canadá, lugar distante 5,000 kilometros también se conocía este concepto tetraédrico refiriéndose a las cuatro direcciones, Este, Oeste, Norte y Sur; que corresponden a los cuatro colores básicos: Verde, Amarillo, Rojo y Blanco; que corresponden a las cuatro estaciones, Primavera, Verano, Otoño e Invierno. En cada una de estas estaciones es celebrada y recordada con reverencia como Khapaj Raymi (21 al 25 de Diciembre – Solsticio de Verano), Pawkar Raymi (21 Marzo – equinoccio de Otoño), Inti Raymi 21 de Junio – Solsticio de Invierno) y K’oya Raymi (21 de Septiembre – Equinoccio de Primavera).
Se dá honor a las inmortalizadas montañas con formas, siluetas o rostros humanos: Illimani, Illampu, MachuPichu, Sajama donde perviven nuestras deidades. Dentro de la tradición de los pueblos andinos también se dá honor a la flora y fauna: Tabaco, Coca, Paja Dulce, Romero o Ruda que contienen inclusive propiedades medicinales. A los animales: Llama, Serpiente, Puma y el Cóndor. En suma, estamos conectados a la naturaleza a través de los elementos sagrados como el agua, aire, fuego y la tierra, sin los cuales la vida no puede existir y por eso mismo tampoco se pueden vender. El ser humano es el más dependiente, pero al mismo tiempo el más destructor y depredador del medio ambiente y por lo mismo nuestro planeta tierra está enfermo.
Un claro ejemplo de la interacción con la naturaleza es la milenaria “Wiphala” que es una especie de bandera o estandarte de los pueblos originarios de Los Andes, tiene siete colores del arco iris con un total de 49 cuadraditos que sintetiza los cuatro suyos del imperio del Tawantinsuyo. La Cruz Andina, también llamada Chakana, se halla dentro de la Wiphala. Esta es la Wiphala del Kollasuyo que llevé a la sede de las Naciones Unidas cuando se proclamó el primer decenio de los pueblos indígenas. Es la Wiphala que en compañía del Hno. Iván Ignacio del Consejo Andino de Naciones Originarias (CANO) llevamos al Día Internacional de los Pueblos Indígenas que se llevó en Nueva York del 9 al 10 de Agosto 1999 y es la Wiphala que conjuntamente con el Hno. Aymara Germán Choquehuanca defendimos en una conferencia de prensa en el Parlamento Boliviano dos años atrás.. El pasado equinoccio (25 de Septiembre 2004) la Wiphala flameó por tercera vez en el City Hall de la ciudad de Toronto. O sea que esta Wiphala viajera tiene significancia histórica, cultural, política y es revolucionaria.
Con la llegada de los conquistadores ibéricos a Túmbez (entre Ecuador y Perú) a principios del Siglo XVI y el posterior suplicio y muerte del Inka Atawallpa en Cajamarca el 16 de Noviembre 1532, la situación de los pueblos indígenas del Continente Abya-Yala (hoy Sur, Norte y Centro América), cambió dramaticamente. Estos días es común escuchar, leer o ver en televisión acerca del holocausto sufrido por el pueblo judío durante la Segunda Guerra mundial. Hollywood ha producido 175 películas en los pasados sesenta años sobre este tema. Sin embargo no se dice nada acerca de un genocidio ó holocausto mucho mayor sufrido por los pueblos indígenas del Abya-Yala.
De un estimado de 100 millones de habitantes a la llegada de Cristóbal Colón en 1492, la población fue reducida a unos 10 millones en los primeros 150 años de invasión ó lo que equivale a 500,000 nativos masacrados anualmente y un promedio de 1000 por día. Si agregamos las cifras posteriores, se convierte en una carnicería de lesa humanidad.. O sea que hubo un holocausto de 12 a 15 veces más grande y nadie dice nada ni filmó película alguna. Aquí cabe preguntarse si los centros educacionales incluyen en sus libros de enseñanza ó por lo menos dedican una página acerca de estos crímines. Los profesores tienen la responsabilidad de educar a nuestros hijos e hijas acerca del holocausto sufrido por los pueblos indígenas y talvés es hora de que las Naciones Unidas reconozca este genocidio.
Los conquistadores como saben, llegaron en caballos y traián perros, vestidos con corazas, cargado de arcabuces y espada en una mano y la Biblia en la otra buscando El Dorado. Un historiador boliviano de la época colonial, dijo que con todo el mineral plata extraido del Cerro Rico de Potosí, en el sur boliviano, se pudo construir un puente desde Potosí a Madrid enteramente en plata. Otro historiador moderno dice algo similar acerca del precioso metal oro, indicando que se puede construir otro puente desde La Paz a Nueva York, queriendo decir figurativamente la enorme cantidad de plata y oro que salío y aún sale de Bolivia.
En oportunidades como esta, preciso es dar a conocer este genocidio para impedir lo que nunca debía haber ocurrido, la matanza de tantos pueblos indígenas, que como saben ustedes venimos de diferentes areas geograficamente hablando, fisicamente somos de todo tamaño y edad, con flores, música, perfumes, artesanía, danzas y platos sabrosos propios, con la piel color canela ó color tierra. Como verán, los pueblos originarios tenemos respeto por la diversidad cultural, somos parte del medio ambiental y biológico, parte del universo, con sentimientos humanos y amor. De manera instintiva podríamos contribuir a resolver la contradicción entre tradición y modernidad, y podemos ser instrumentos eficaces para la paz con justicia en el mundo, donde los cambios medioambientales de causal cósmico se están produciendo ante nuestros ojos, ya que se ha perdido valores identitarios como la espiritualidad a cambio de elementos nocivos ligados a la materialidad del mundo actual..
Gracias por haberme invitado a esta jornada de educación en la Universidad de Toronto, también quiero decirles que fui invitado por varias escuelas, colegios, iglesias, collegiates, organizaciones no gubernamentales, organizaciones aboriginales y universidades en este país y Bolivia, así como un par de reservas indígenas de este país, para hablar sobre la cultura de los pueblos originarios andinos, encontrar semejanzas culturales y ancestrales para sostener un diálogo de entendimiento y solidaridad.
Para terminar, me gustaría recordarles que el venidero 22 de Abril es el Día Mundial de la Tierra y espero que podamos acordarnos de cómo tratar a la madre tierra, que es mamá, casa, despensa, nave, tumba y templo. El Consejo Andino de Naciones Originarias, del cual soy su componente, celebrará el día Domingo 20 de Marzo a hrs. 6 p.m. en el Centro Comunitario Amik, 419 Coxwell Avenue, Toronto el Festival de Pawkar Raymi y 8000 Tambores Sagrados para la sanación de nuestra madre tierra o Pachamama con renovados flujos positivos que están en gestación y ayuden al equilibrio de nuestro entorno natural. Quedan todos invitados y traigan su tambor, wankara o algún bocadito para compartir. Gracias/Jallalla !
(Discurso pronunciado en Toronto, Canadá el 27 de enero de 2005)
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DE LOS DERECHOS COSMICOS A LA CONCIENCIA ECOLOGICA
Por Ivan Ignacio
El estudio de los derechos de los seres vivientes animados e inanimados que habitan el planeta han sido frecuentemente enfocadas desde una perspectiva homocéntrica, en donde se privilegia al ser humano por su condición manipuladora de la tecnología que transforma el ambiente natural creando su propio hábitat, por su condición de tener la capacidad de pensar y razonar, y por su condición de poseer una identidad y una cultura.
En cambio los otros seres, por no tener estas capacidades y condiciones se constituyen siempre en objetos de los llamados “ caprichos humanos ”, es decir de la decisión que ellos toman unilateralmente. Es esta la razón por la que en los últimos tiempos se han venido planteando insistentemente la defensa de los derechos cósmicos.
Cuando se habla de los Derechos Humanos a veces lo asimilamos de modo lineal sin tomar en cuenta las particularidades que hacen diferentes a cada grupo perteneciente a una determinada cultura. Existen los derechos que pueden ser considerados irrenunciables en determinadas culturas, pero no en otras, aún los considerados derechos fundamentales.
Por otro lado, al hablar de los derechos humanos también, casi siempre, solemos ignorar nuestra extremada dependencia de los otros seres que cohabitan el planeta. Por lo tanto, no es solo el ser humano que merece derechos, sencillamente no podría sobrevivir si no se toman en cuenta los derechos de los otros seres. Y lo que en la actualidad pasa es que por falta de claridad y precisión en este tema de los derechos, todo se está deteriorando, todos los seres estamos muriendo un poco, el tierra ya está muy enferma.
Cuando se escuchan algunas voces plañideras alertando la muerte gradual del agua, del aire, de los animales, de las plantas y aún de los humanos, emergen propuestas medio-ambientalistas tratando de ensayar distintas formas de producir conciencia ecológica, la misma que no excluye a ningun ser que habita el planeta, incluye todo lo que es considerado parte de la naturaleza y propone la sanación de la tierra. Esto es lo que las voces de las ancestrales culturas y civilizaciones sobrevivientes llaman los derechos cósmicos.
Ahora bien, cuando pretendemos definir la cuestión de la Adaptación Cultural de los humanos al medio ambiente, estamos sencillamente planteando el bienestar y el placer del ser humano, la lucha por su subsistencia y su confortabilidad, no importan los medios ni los instrumentos. Y para ello se utiliza la tecnologia, la producción y la información.
Por ejemplo la domesticación indiscriminada de los animales reduce sus derechos a convivir conforme al gusto de sus “ propietarios ”, la tala irracional de bosques quita el derecho a reproducirse y a oxigenar la tierra, el galopante proceso de industrialización quita el derecho a respirar el aire puro y beber el agua potable, la incontrolada explotación de los recursos naturales no renovables quita el derecho a la salud del subsuelo.
Entonces aqui viene el concepto técnico de Ecología Cultural que intenta estudiar las relaciones entre los humanos y su medio natural, mas bién diríamos las relaciones del ser humano con respecto al medio ambiente en donde se desenvuelve, al ecosistema con el que inevitablemente debe convivir. Sin embargo, no creo que sea suficiente hablar de estas relaciones como un objeto de estudio estático y aislado, sino que debería hacerse dinámica e imbricarse indisolublemente a la cuestión de la conciencia y cultura humanas. Es decir, me perdonan si estoy equivocado en utilizar este concepto, también alimentar a la producción de una Cultura Ecológica en la vida cotidiana de los seres pensantes y racionales.
En conclusión, si bien el tema de los derechos lo podemos diseñar, analizar y aplicar nosotros los humanos, no creo que eso nos haga necesariamente los únicos portadores y beneficiarios de los mismos, y más aún si hablamos de los derechos fundamentales que marcan la tipicidad y particularidad de cada ser viviente. La falta de asimilación de los derechos cosmicos por parte del ser humano y la pendular intolerancia a la comprensión de este hecho nos traza un horizonte incierto para el futuro de la madre tierra y el padre cosmos.
¿Será posible respetar el modo de vida de cada ser que habita el planeta en tales condiciones? ¿Será posible producir mas conciencia y cultura ecológicas en el presente?.
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