Galería de
 Wiphalas
[Francais]
[English]
Membrete Consejo Andino de Naciones Originarias
Herman@s de Abya Yala
bajar triptico
del CANO

Columnistas

Es un honor presentar en esta sección documentos escritos por  herman@s de varias Naciones Originarias del continente  Abya Yala...

---------------------

K’AK’  JENAB: Un nuevo año desde la cosmovisión maya para todos los pueblos indígenas

  Kajkoj Ba Tiul y Amalia Velásquez Pérez

Presentación

El movimiento indígena de América latina, en estas últimas dos décadas ha venido ensayando diferentes formas de participación política, con el fin de hacer gobierno. Tanto en los países con mayor población indígena (Guatemala, Bolivia y Perù), como en los que tienen menor cantidad (Ecuador, Chile, Colombia, Venezuela, Brasil, Paraguay, Uruguay) entre otros, hay una discusión seria sobre esa participación a partir de algunos fracasos.

Esta reflexión gira alrededor del interés de algunos sectores indígenas, sobre todo jóvenes y mujeres,  que ven en los adultos-hombres, una especie de anquilosamiento de las formas de lucha y que obliga al movimiento indígena actual a hacer alianzas, muchas veces con los grupos de poder (políticos, religiosos, militares), quienes durante todos los años de nuestra historia, han sido los canalizadores de programas de exclusión, racismo y explotación en contra de los pueblos indios del mundo.

Los pueblos indígenas ante este nuevo año

Todos los pueblos indígenas del mundo hasta antes de la invasión: española, portuguesa, holandesa, inglesa, habían logrado crear ciertas formas organizativas, que les permitió construir grandes Estados, en base a una armonizaciòn de lo político, social, económico, religioso y militar. En este sentido son importantes los aportes de los Inkas en el Cusco, de los Mayas en la región mesoamericana, los Aztecas en el Centro de México, por citar a las grandes civilizaciones más conocidas.

Estas sociedades, habían logrado construir una forma de hacer gobierno utilizando complejas estructuras, que les permitía vivir una cierta cohesión que les servía para mantener algunos valores:  el Ayllu [1] en la región Andina o el Komonil en la regiòn mesoamericana.  Estructuras organizativas gobernadas por los Consejos de Ancianos [2], que eran asesorados por un grupo de consejeros espirituales, quienes poniendo al “sagrado fuego”[3] como el centro de la vida anunciaban lo bueno y lo malo para los nuevos proyectos.

Según la historia maya, estamos comenzando el año 5,121 de estar en estas tierras y según esta cosmovisión, cada año está regido por un Nawal [4] y este año estará regido por el abuelo “Iq” [5].  Esto significa que para los pueblos y nacionalidades indígenas de América Latina y sus propias organizaciones, este año, será de bastante turbulencia, pero si se ponen en sintonía con las cuatro principales energías: fuego, aire, tierra y agua, puede ser un año propicio para derribar el muro de la exclusión en la que nos encontramos actualmente.  Es un tiempo huracanado, pero si se encausan bien las energías se podrán  encaminar los proyectos para la liberación de nuestros pueblos.

Cómo debe responder el movimiento indígena en este nuevo año

Como sabemos nuestros abuelos fueron muy sabios al dejarnos un sin fin de medios para hacer frente a las energías negativas que comenzaban a azotar nuestras tierras. Si no hubiera sido por la vivencia “clandestina” [6] de nuestras propias formas de espiritualidad,  no estuviéramos ahora nosotros los descendientes de tan antiguas civilizaciones.

De esta manera el movimiento indígena de América Latina, debe dejar de ser esencialista y folklórico y tiene que aprender a discernir con quienes y porqué hacer alianzas y no caer en las trampas de los grupos de poder, como pasa en estos tiempos en Ecuador, cuando se suman a las actividades que organizan los grupos de poder. Estos proyectos movilizadores, tienen una clara inclinación a desarticular al movimiento social y en este sentido al movimiento indígena, hechos que ya han ocurrido en diferentes países, sobre todo en Guatemala durante el conflicto armado, cuando organizaciones y personalidades indígenas fueron cooptadas y sirvieron como personal de inteligencia al ejército guatemalteco para reprimir a los llamados “subversivos”. Es decir, el movimiento indígena ante todo debe ser un movimiento politico-social, que tenga un planteamiento coherente y aplicable y dejar por un lado el “romanticismo indio” [7]

La cooptación del movimiento indígena, es un proyecto de los Estados Unidos, fortalecido en los primeros años de la guerra fría [8], sobre todo al pretender limitar el desarrollo de proyectos revolucionarios como el cubano.  Hoy, la situación, no solo es Cuba, sino también Venezuela. Así como destruyeron el proyecto sandinista en Nicaragua, ahora intentan por todos los medios limitar todo esfuerzo de cualquier Estado-nación de crear un proceso fuera del proyecto imperialista norteamericano,

Ante estas situaciones,  el movimiento indígena de América Latina, debe entender que los proyectos políticos existentes, como el de la CONAIE en Ecuador, el Acuerdo Sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígena de Guatemala, el Acuerdo de San Andrés de Larraizar en México y otros más que se están construyendo deben ser revisados, para que no terminen en proyectos de organizaciones y se constituyan así en proyectos de pueblos o de nacionalidades.

Para eso el movimiento indígena, debe entender que no lo constituyen solo organizaciones, sino también personalidades que con su esfuerzo (académico, espiritual, arte, música y otros), hacen posible la existencia de un movimiento indígena no formal, pero si real y que juntos hacen posible la lucha de los pueblos indígenas en todo el continente.

Es necesario un  nuevo movimiento?

Actualmente en América Latina, así como hay un clamor de que “otro mundo es posible”, también existe la voz de muchos hombres y muchas mujeres indígenas, sobre todo de aquellos y aquellas que sufrieron las represiones de los años 60, 70 y 80, de que “un nuevo movimiento indígena es posible”, un nuevo movimiento que se construya sobre la ética y la conducta de nuestros abuelos.

Esta ética y conducta sobre la que tanto nos enorgullecíamos en los momentos importantes del movimiento indígena, cuando luchábamos en contra del colonialismo a la que hemos sido objeto durante 500 años. Esta ética que nos condujo a lograr ciertos espacios que ahora están siendo cooptados por otros y que ya no responden a las necesidades de los pueblos indígenas. Nos condujo también, a lograr cambios en las relaciones Estado-Sociedad y pueblos indígenas.

Se necesita un nuevo movimiento que logre reivindicar de nuevo las autonomías indígenas, y arrebatárselo de las manos de los grupos de poder, que ahora la están reivindicando y prostituyéndola, como sucede en Santa Cruz Bolivia y Guayaquil, Ecuador y no tardaran de demandarlo en Guatemala y en Perú, como un mecanismo para resguardar sus riquezas. 

Un nuevo movimiento que sepa discernir su proyecto de lucha, sobre todo ahora que estamos pasando momentos difíciles, al interno de nuestras organizaciones.  Un movimiento que se construya sobre nuevos liderazgos, liderazgos con concepción india. Un liderazgo que retome los sagrados consejos de nuestros abuelos y abuelas y que los viva a profundidad.

En este nuevo año, según la cosmovisión maya, será conducido por el abuelo Waqi’ Iq (seis viento) y que inicia según el calendario gregoriano el 23 de febrero, se esperaría que la dirigencia del movimiento indígena, abra su corazón y su espíritu de los abuelos y abuelas, para crear proyectos políticos que lleven en definitiva a la liberación y a la descolonización de los pueblos indígenas del mundo,

Notas                                [volver al texto]

[1] Tanto el Ayllu como el Komonil, se fortalecía con el trabajo solidario, como la llamada “minga” en la región andina.

[2]  Entrevista con Jaime Pilatuñá, Yachaq Quito Kara de Quito, Ecuador.

[3] El Sagrado Fuego, era el elemento principal en todo actividad indígena y por lo tanto, era el centro de la vida espiritual indígena hasta que la llegada de religiones occidentales como Católica y Evangélica, comenzaran a satanizarla.

 [4] El Nawal son las energías que estarán rigiendo en este año y que por lo tanto, todo lo que pase bueno o malo deberá estar en sintonía con él, pero lo bueno dependerá de la clase dirigencial del movimiento y de la totalidad de los pueblos indígenas en la toma de conciencia de su espiritualidad.

[5] Son cuatro nawales y que van cambiando cada año: Iq, E, N’oj y Kej

[6] Hay que recordar que desde la invasión extranjera a nuestras tierras, nuestros abuelos y padres nos enseñaron a vivir de forma escondida muchas cosas que no se pueden revelar y las que nos han ayudado a seguir adelantes, aunque algunas veces, indígenas inexpertos la han podido hipotecar, ocasionando así un sin fin de problemas para nuestros pueblos, sobre todo en los congresos shamánicos, danzas folklòricas, etcétera.

[7] Este romanticismo indio ha sido impulsado desde siempre por cientistas sociales y politiqueros, que apuntalando esta idea se han convertido como los “nuevos Bartolomé de Las Casas”.

[8] Ver. Documentos de Santa Fe y Chomsky, La intervención estadounidense en Centroamérica y Vietnam, Alciòn Editora. 1996.

 

================

GUATEMALA: 25 AÑOS DESPUES

Por : Kajkoj Ba Tiul y Amalia Velásquez Pérez *

Presentación

Xmulew [1], uno de los Estados de Abya Yala [2]con mayor población indígena, siendo estos descendientes de los “antiguos mayas”.  Aquella civilización que inventó el cero y el sistema vigesimal. Una civilización que tuvo la capacidad de crear un sistema calendárico, el más completo que la humanidad haya tenido.  Civilización que construyera grandes ciudad y templos como: Tikal, Zaculew, Waxactun, Iximch’em entre otros. Una sociedad indígena que diera a luz tantos hombres y mujeres con sentimiento de lucha y de perseverancia, como: Xmukane [3], Xkik [4], Usumanche, Oxik Kej, Belejeb Tzi, Kai Imox, Belejeb Kat, Kaib Balam (estos últimos lìderes de los k’iche, kaqchikel y mam) quienes enfrentaron al poder español durante la invasión en 1524. 

También cuenta con Manuel Tot (líder q’eqchi), Atanasio Tz’ul y Lucas Aguilar (líderes k’iche de Totonicapán), que también se sublevaron a la corona española y fueron los primeros que se enfrentaron al poder criollo que se estaba constituyendo en ese momento, en los primeros momentos de la “supuesta” independencia con España.

Este bello lugar de montañas, cerros y planicies, en donde anida el q’uq’, el utiw, el ix, el cuc, el kej y otros más.  En donde el sol que nace en la mañana ilumina sin descansar el recorrido de hombres y mujeres, que buscan el maíz para las tortillas, el atole, el tamal. Lugar en donde la lluvia es como el tesoro que cae del cielo para fecundar la tierra. Este lugar rodeado de cerros ceremoniales y espirituales de los mayas, como: el panixkalera, xukaneb, wuqub xikin, kana itz’am, la sierra de las minas y la sierra de los cuchumatanes ó como dicen los maya q’eqchi, rodeados de Oxlaju Tz’ultaq’a [5].

Desde esta tierra de grandes sabios y sabias, grandes abuelos y abuelas, pensando en el porvenir de nuestros hijos y de nuestras hijas, trazado por los cuatro primeros hombres: B’alam Kitz’e, B’alam Aqab’, Majukutaj e Iq B’alam y de las cuatro primeras mujeres: Kaja’ Palona’, Chominaja’, Tz’nunja’ y Kaqixaja’. Escribimos estas palabras de aliento y de esperanza, a fin de encontrar el equilibrio y la armonía como principio ordenador de nuestros pensamientos y actitudes.

Xmulew un pueblo que sufre y lucha

Desde la llegada de los invasores españoles en 1523 a tierras mayas, “cuando pasó por ellas un capitán de Hernán Cortés, llamado Pedro de Alvarado, rumbo a Guatemala… En 1545 llegan los primeros dominicos, nuestro antepasados sufrieron todas las desgracias que trae la guerra y la ocupación militar: la muerte en batalla, la pérdida de la libertada, la violación de las mujeres, el robo de sus pertenencia, el trabajo forzado, la esclavitud” [6]

Otra situación que vivieron nuestros abuelos y abuelas, fueron las enfermedades desconocidas que trajeron consigo los españoles y que debilitaron el cuerpo y el espíritu de nuestros antepasados. Debilitados, fueron repartidos “entre los invasores con el fin de trabajar y tributar para ellos”. [7]

A esta etapa que vivieron nuestros abuelos mayas, a la que unos le van a llamar el “anochecer maya” y otros el primer holocausto, que culmina en el año de 1827, con el inicio de la reforma liberal [8].

Después de esta etapa, se inicia el periodo de gobiernos militares (1900 a 1985), que trae consigo persecución, muerte, represión y opresión, llegando a tal magnitud que indígenas, campesinos, estudiantes, intelectuales progresistas tuvieron confluir en un movimiento revolucionario armado.  Esta situación dejó más de 400 aldeas arrasadas, una gran cantidad de muertes, viudas, desplazados, refugiados y huérfanos.  Etapa que termina con sendos acuerdos entre ellos el Acuerdo Sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígena –AIDPI-, esta etapa será llamada el “segundo holocausto”.  Acuerdos que no son cumplidos hasta aún.

Qué pasó el 31 de enero de 1980

Cuando el calendario sagrado de los mayas, marcaba Oxib (tres) Kej (venado), campesinos indígenas provenientes de varias aldeas de El Quiché, junto con algunos estudiantes, ocuparon pacíficamente las instalaciones de la Embajada de España en Ciudad Guatemala con el afán de denunciar la represión que sufrían sus comunidades ubicadas en el altiplano. Tras negociar con los ocupantes y llegar a algunos acuerdos, a pesar de la intervención del Embajador de España Don Máximo Cajal, el gobierno de Guatemala optó por quemar vivas a las 37 personas que habían encontrado refugio en la oficina del Embajador, en el primer piso del edificio, entre ellos el padre de Rigoberto Menchú, Don Vicente Menchú.

 Dos personas sobrevivieron a esa masacre: el embajador Cajal, que por milagro salió herido pero vivo del cuarto, y Gregorio Yujá, campesino que había sido cubierto por los cuerpos calcinados de sus compañeros, protegiendo su vida de las mortíferas llamas. Si el embajador logró ser repatriado a España gracias a la solidaridad y valentía de sus colegas embajadores, el compañero Yujá fue secuestrado al día siguiente en el hospital dónde había sido trasladado, y posteriormente torturado, ejecutado y finalmente tirado su cuerpo frente a la Rectoría de la Universidad de San Carlos.

Estos hechos de “lesa humanidad”, se suma a tantos más como la Masacre de Panzos Alta Verapaz el 29 de diciembre de 1978, la masacre de Rio Negro en 1982, la de Plan de Sánches en ese mismos años, la Masacre de San Cristóbal Verapaz, el 20 de febrero de 1982 y otros más que actualmente son recogidos en sendos libros como el Informe de la Recuperación de la Memoria Histórica, el Informe de Comisión sobre el Esclarecimiento Histórico.

Después de veinticinco años de haber sucedido los hechos, hasta ahora hay demandas antes la justicia guatemalteca y española, en contra del gobierno de ese entonces, el general Romeo Lucas García, el ministro de gobernación; Donaldo Alvarez Ruiz, el ministro de la defensa; General Benedicto Lucas, el director de la Policía Nacional; German Chupina Barahona.

Este 31 de enero cuando de nuevo el calendario maya marcará el Belejeb’ (nueve) Kawoq (Medicina), familiares, amigos, compañeros, de los caídos volverán a recordarlos, algunos lloraran y otros solo dirán “tan buenos que eran” o “pobres”.

El reto para nosotros

Verlos a ellos como nuestra luz en esta oscuridad, cuando nuevamente la tierra por la que peleaban está nuevamente en peligro, todo por la ambición de los gobiernos de turno y de las transnacionales. Está en peligro por la construcción del mega proyecto Plan Puebla Panamá un proyecto norteamericano con apoyo del “monaguillo” gobierno mexicano.  Además por la explotación minera que se inicia y que va dejando las secuelas de muerte, como lo sucedido el 11 de enero 2005, cuando indígenas Kaqchikeles, decidieron no darle paso a un equipo que serviría para explotar las minas de San Marcos en el occidente de Guatemala, dejando varios muertos en su camino.

Hoy los indígenas mayas de Guatemala, no solo debemos recordar a nuestros mártires, sino tratar de seguir sus ejemplo de lucha y que no se dejaron comprar por míseros dólares del imperio. No quisieron competir en elecciones populares, para seguir desde las trincheras luchando por su tierra y territorio.

Ahora que se anuncia un nuevo decenio para los pueblos indígenas, debemos pensar que la lucha no solo está en que se firme la “Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas” o la “Declaración Americana de los Derechos de los Pueblos Indígenas”, tampoco para que se vuelvan a crear oficinitas indígenas, que sirven solo para pelearnos. 

La lucha real debe ser defender la autonomía y los territorios indígenas. En los países en donde las constituciones ya reconocen las pluriculturalidad o plurinacionalidad, exigir a los gobierno para que cumplan con ese compromiso y en donde todavía no, como Guatemala, no nos empeñemos a hacer reformas a la Constitución, sino asumir el derecho a la desobediencia para defender lo nuestro y construir así un territorio libre, como lo soñaban Vicente Menchú, Antonio Pop y otros más.

Debemos comenzar a construir procesos que nos lleven a descolonizar nuestros territorios, nuestras organizaciones, nuestras instituciones y sobre todo nuestra mente.

Un proceso como esto, solo será posible cuando existan hombres y mujeres nuevos, hombres y mujeres libres y hombres y mujeres descolonizados.

“Por la recuperación de nuestra madre tierra y nuestro territorio, caminemos hacia un nuevo B’aqtun Descolonizado”.

*Kajkoj Ba Tiul es Maya Poqomchi, guatemalteco, filosofo, teólogo y antropólogo, consultor en el tema indígena para varios organismos internacionales, ensayista, articulista, conferencista, analista político, actualmente estudiante de la Maestría en Ciencias Sociales con especialización en Estudios Etnicos en la FLACSO-Ecuador.

*Amalia Velásquez Pérez es Maya Kiche, guatemalteca, Politóloga, maestra de mùsica, cantautora, ha grabado su primer disco con canciones sobre la cosmovisión maya en Kiche, actualmente enseña música a jóvenes indígenas en La Tacunga, Ecuador

Notas                                [volver al texto]

[1] Nombre con el que se le conocía a Guatemala en la época prehispánica.  Significa: “Lugar del Maíz” o “Tierra de árboles”.

 [2]Nombre con el que conocen los indígena Kunas a la región de América Latina

[3] La abuela xmukane, según el libro sagrado de los mayas, el Pop Wuj o Popol Wuj, ayudó a Tz’aqol y B’itol a crear a los hombres y mujeres de maìz.

[4] Según el mismo libro de los mayas, ella desobedeciendo a sus padres, se acerca al “palo de la vida” y queda embarazada y de ella nacen los gemelos prodigiosos “Junajpju e Xbalamke”, siendo estos los vencedores del mal.

[5] Según nuestra cosmovisión, cada uno de los pueblos está rodeado de trece cerros, valles y montañas, que son lo guardianes y acompañantes del proceso.

[6] De Vos, Jan, Nuestra Raíz, CIESAS-CLIO, México 2001.

[7] Ibid pag 156

[8] Oxlaju Ajpop, Fuentes y Fundamentos de la Naciòn Maya K’iche’, Guatemala.

 

[Inicio] [Quiénes Somos] [Actividades] [Documentos] [Entrevistas] [Medio Ambiente] [Historia] [Herman@s de Abya Yala] [Galería] [Enlaces]

webmaster :  
Actualizado el: 10/11/2006
 
Nuestro
Territorio
 La historia de Nuestros Héroes Andinos